Por ser comunicadora y además una soñadora ambivalente (con un poco de mí en las nubes y otro poco amarrado a la tierra) me decidí a ser feliz a que nada me afectara, que cada cosa en la vida me dejaría una enseñanza.

El cumulo de experiencias me han dejado varias enseñanzas que irónicamente he agrupado en reglas para ser feliz en mi vida, para ser feliz con mis relaciones... en general, para vivir tranquila.

Podría decir que he podido ser feliz con mis reglas, que cuando las he olvidado o las he pasado por alto he sufrido... pero hoy me doy cuenta que analizar tanto muchas cosas y ponerlas en un listado de se cumplió o no, no me facilita las cosas cuando como hoy no le encuentro sentido a lo que hago.

Hoy cuestiono dos de mis reglas: 1)."Todo lo que haga aporta para lo que ‘quiero ser cuando grande', es decir, todo lo que hago me fortalece profesionalmente y es un escalón más dentro de mi recorrido hacia la meta" y 2). "Lo importante es disfrutar el recorrido mientras consigo lo que quiero, si no lo disfruto al finalizar no habrá valido la pena"

Ultimamente son más frecuentes mi desánimo, pereza y desubicación en mi trabajo, en mi vida, incluso en lo que quiero se cuando grande. Entre ayer y hoy lo he pensado bastante, pero no me defino, entre responder correos y adelantar un poco mis obligaciones me queda poco tiempo para hallar una respuesta.

Tal vez llevo mucho tiempo frente al computador, tal vez estoy en proceso de transformación, tal vez necesite vacaciones, tal vez necesito replanteármelo todo... no estoy segura, tal vez son mis reglas las que hacen que todo lo analicé.

Se me sale la psicorigida que llevo dentro... no encuentro las respuestas a nada, por ahora voy a reevaluar esas y mis otras reglas, tal vez deba de dejarlas de llamar reglas, eso podría evitarme la pensadera, si no son reglas no TENGO que cumplirlas sólo DEBERÍA tenerlas en cuenta.