Memoria selectiva
Hay cosas que recordamos con mucha frecuencia, otras que sencillamente las borramos del álbum de los recuerdo porque nos hacen daño y otras que “desaparecen” mágicamente.
El problema de esos espacios en blanco que se borraron por arte de magia es que cuando reaparecen duelen tanto pero tanto, y por lo general en los momentos más erróneos.
Estoy en plena hora de trabajo, tengo bastante que hacer y no se por donde empezar, a mi pareja lo llamó la única mujer que hace aflorar mis celos, al papá de él lo hospitalizaron porque se agravó (tiene cáncer), mi hermana otra vez está mal en el colegio… y para completar aparecen en mi mente recuerdos dolorosos, que aunque me hacen sonreir y agradecer porque son parte del pasado, si hacen que me llene de nostalgia y que extrañe con fervor a mi mamá.
Si esos recuerdos aparecen cuando nadie los ha llamado, pero por una simple imagen, cualquier publicidad de internet, el correo reenviado o los blogs en los que nos cruzamos reaparecen y hacen estragos.
Hoy necesito un abrazo, necesito que mi mente recuerde más cosas lindas y no la dura tormenta en la que solitaria estuve en el filo de la bulimia y el suicidio. Mi vida ahora es otra, soy feliz, me siento feliz, encontré mi lugar en el mundo, amo lo que hago pero aun así esos recuerdos me entristecen.
Quiero cerrar los ojos y que aquellos tormentos desaparezcan… o tal vez deje de verlos como ahora. No lo anhelo, por el contrario los repudio, pero me angustia saber que todo fue asi y ahora que todo está bien aparecen otras cosas nuevamente que hacen daño y me desaniman para seguir adelante: mi familia disfuncional, los celos, las enfermendades
Ya.. respiré profundo, tome impulso y me desahogué, después del post continuaré trabajando, mirando que hago primero.




angelsinalas dijo
A veces es inevitable que lleguen recuerdos a nuestra mente, pero lo que no debemos hacer, es dejar que se enquisten en ella ¡eso no! El dolor sería mucho más fuerte y debemos intentar que pasen, sin olvidarnos de ellos, pero nunca recreandonos, porque entonces las heridas nunca cicatrizarán...y no habremos aprendido a sobreponernos y nos quedaremos anclados en el pasado.
Que tus recuerdos no sean cadenas para tí, sino lazos que puedes desatar en cualquier momento.
Muchos besos, amiga mia.
20 Septiembre 2008 | 11:48 AM