
Colombia ha sido un país azotado por la violencia, y como actores de éste conflico han estado la guerrilla (dos grupos subversivos de ideología Izquierda), los "paras" (grupos subversivos de ideología derecha y que le declararon la guerra a la guerrilla) y claro la fuerza pública oficial (Policía, Ejercito, Armada, Fuerza aérea) En fin: Militares todos.
Pero a esos actores se le suman 4 agravantes: 1. Las dos primeras de ideología ya no tienen nada, 2. El narcotráfico como el negocio de la vida llegó a éstas para quedarse (parece que no en el tercer grupo - la fuerza armada oficial-, pero solo "parece") 3. Las dos primeras han logrado infiltrar a la tercera en algunas esferas y ámbitos y 4. La población civil está en el medio.
Y mejor no hablo más del asunto porque toda la temática y las diferentes relaciones que puedan suscitar daría para un blog entero o mejor un libro entero ,como los cientos que ya se han escrito en el país. Cabe aclarar que pese a lo que suceda; No somos un país en guerra (eso dicen nuestros dirigentes), y está bien, no todos los días y menos en todos los lugares del país hay bombas estallando, pero a quien queremos engañar! Un conflicto si existe y estos mismos dirigentes tienen bastante culpa en el asunto... pero, repito: no me voy a alargar en el tema.
Para rematar el asunto, y agravar los problemas sociales que ya existen, en los últimos años venimos asistiendo a una feria absurda en los medios de comunicación populares... ha habido un boom de productos mafiosos, las novelas destacan no solo la violencia sino la vida típica de los narcotraficantes como algo posible e incluso loable. Asistimos a la recreación de persecuciones donde los roles de buenos y malos cambian de puesto. Donde el país entero se sienta frente a la caja de pandora para rogar que no "agarren" al personaje que interpreta al narco o a soñar con los cuerpos, excentricidades y vidas de sus acompañantes. No solo hubo novelas, también libros y hasta películas.
Después de eso e incluso con el circo montado, Germán Castro Caicedo reconocido escritor colombiano decidió escribir "Objetivo 4" y según sus palabras este libro es "una reivindicación con los héroes de verdad".
Yo debo reconocer que tengo una apatía en general por los miembros de la Fuerza pública, reconozco su trabajo, pero sus actitudes me hastían. Vengo de una familia donde algunos tíos y primos han optado por la carrera militar y estudié en un colegio de hijos de policías, pero incluso con esos factores no me los soporto, creo que abusan de autoridad (algunos, no todos) y creo que es la manera más fácil de que un gobierno "democrático" se convierta en un dictador encubierto (caso-a mi parecer- de nuestro anterior presidente, pero eso no es lo que nos ocupa)
En fin, decidí leerme el libro, y después de eso sigo igual de desilusionada con los oficiales (de los corruptos, no de los correctos) pero me tranquiliza saber que ellos (los buenos) también refutan los comportamientos de algunos de sus compañeros. Y sobre todo quedé maravillada de sus operativos, de todo el personal de Inteligencia que ha logrado poner uno que otro bandido de patitas en la cárcel. Y claro ahora entiendo porque las capturas no son en masa.
Resultó mejor que cualquier novela o película de mafiosos y claro comparable casi que con toda la Inteligencia gringa de la CIA. Cualquiera de los operativos narrados en el libro podrían inspirar, perfectamente, una película de acción hollywoodense.
Lo recomiendo, sobre todo para quienes conozcan la realidad colombiana, para quienes estén atormentados con este circo mafioso y violento de la televisión nacional y sobre todos para quienes pese al andamiaje mediático recuerdan que el papel de los buenos y los malos depende de quien cuente la historia.
Como algunos sabrán el pasado fin de semana se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Colombia. Despues de dos periodos de gobierno del señor Alvaro Uribe, quien no sale muy bien librado después de 8 años gobernando y con el mayor indice de favorabilidad que haya tenido un presidente en este país.
